La tarea de prevenir los delitos no debe dejarse solamente en manos del sistema de justicia penal, toda vez que, el Derecho Penal se encuadra más bien como un gestor represivo del delito, solo previniéndolo a través de su capacidad punitiva, en la que la ciudadanía recibe un mensaje coactivo de no incurrir en conductas típicas para evitar ser objeto de una condena. Es por eso que los programas de prevención externos, son de gran ayuda para propiciar y garantizar la seguridad ciudadana.
La consigna de esta actividad investigativa nos invita a recabar información sobre los programas de prevención de la conducta criminal, concentrándonos principalmente en aquellas de tipo social, familiar y educativas.
Prevención de la conducta criminal
La prevención de la conducta criminal, implica que se pongan en funcionamiento las estrategias que sean convenientes para buscar influir en las personas y que no incurran en conductas delictivas.
Generalmente esto se consigue desarrollando programas comunitarios dirigidos a mejorar las condiciones sociales, lo cual se logra a través de los medios de comunicación o con la mediación de organizaciones estatales y privadas.
Lo que se busca a través de estos mecanismos de prevención, es minimizar la incidencias del delito y tener sociedades más seguras. Esta debe ser una tarea permanente que no puede desatender la realidad social, ya que cualquier programa o estrategia debe guardar plena conexión con las conductas antisociales que estén causando zozobra y malestar en la sociedad.
Existen algunos medios que se postulan como los ideales o más convenientes para desarrollar estos programas como lo son los programas sociales, educativos y familiares. Para cada uno de ellos, se requiere de la intervención del Estado a través de sus equipos de profesionales y estudios de la criminología, que puedan diseñar las dinámicas o actividades que le ayuden a la sociedad a comportarse en apego a las reglas sociales y el bien común.
Aguilar Avilés (2010) refiere que “la televisión, por su carácter masivo y su poder de ubicuidad, puede ser (y es realmente) un poderoso instrumento para la prevención social del delito y las conductas antisociales”, esto es así porque según el autor, este es un medio a través del cual “se emiten constantemente mensajes portadores de valores que son recepcionados por el público”.
A continuación, vamos a enfocar nuestra atención en los medios de prevención de la conducta criminal desde el punto de vista social, familiar y educativo; describiendo los métodos que pueden apoyar a que se disminuya la criminalidad y se garantice la seguridad ciudadana.
Prevención de la conducta criminal desde el punto de vista social
Haciendo un estudio de la criminología y su vínculo con las políticas de prevención del delito, se observa la conveniencia de que los gobiernos y a la sociedad civil, incluyendo al sector empresarial; se organicen para crear y desarrollar programas de prevención del delito, que pongan en práctica métodos de vigilancia sin que se atente contra la intimidad de las personas ni se limite el acceso libre a los espacios públicos.
La prevención social implica la creación de planes de integración racial y económica sin que necesariamente exista injerencia del gobierno central, sin embargo, se deben manejar estos asuntos con suma delicadeza, ya que en el afán de establecer mecanismos preventivos, se puede incurrir en responsabilidad por la comisión de ilícitos en el desarrollo de estas campañas de prevención. ¿Cómo puede esto pasar? Pues, ante la limitación de derechos como el libre tránsito o libre acceso a ciertos espacios de uso público, también se puede caer en la violación de derechos culturales o de tipo religioso (Umaña Hernández, 2021).
La prevención desde el punto de vista social se enmarca en un plano general, en el que interactúan distintos actores para rescatar principalmente a los niños y jóvenes, ya sea a través del deporte o con actividades que les inculquen valores que los alejen de las malas acciones, como lo son los vicios o la delincuencia y se encarrilen por el buen camino.
Si bien debe prestársele una mayor atención a los niños y jóvenes, los adultos y padres de familia son también parte importante en este tipo de programas sociales que pretenden prevenir la delincuencia, ya que se pueden constituir en vecinos vigilantes o empresarios vigilantes, para denunciar cualquier actividad que se distancie de las reglas de sana convivencia social.
Prevención de la conducta criminal desde el punto de vista familiar
A diferencia de la prevención social, la prevención de la conducta criminal desde el punto de vista familiar opera en un círculo más cerrado, ya que es la tarea que ejerce la familia para formar a sus miembros como personas de bien, impidiendo que se asocien con personas vinculadas a la delincuencia.
La persona que se forma en un entorno familiar marcado por el castigo y la violencia, suele replicar esas mismas conductas en la sociedad, convirtiéndose en una persona peligrosa y propensa a infringir las leyes. Los ambientes familiares inestables y la presencia de situaciones traumáticas dan pie a que el sujeto se sienta inseguro, inestable y desprotegido, lo que lo conduce a buscar ese afecto fuera del núcleo familiar, llevándolo a integrarse a pandillas delincuenciales.
Javier Sanz Sierra se refiere a la influencia que ejerce la familia sobre el aprendizaje de comportamiento y normas:
La familia es uno de los principales focos de aprendizaje de comportamiento y normas, y si bien una buena educación familiar es la base de un correcto comportamiento, los problemas encontrados en una familia que no es capaz de enseñar los valores correctos de comportamiento pueden quedar reflejados en las personas que viven en ese ambiente (Sanz Sierra, 2018).
Es por eso que coincidimos con Villalta Morales (2019) cuando resalta el rol que tienen los padres de asumir un comportamiento que sirva de buen ejemplo para los niños, niñas y adolescentes, procurando evitar conductas problemáticas y denunciando cualquier acto tendiente a promover algún tipo de conducta ilícita.
Prevención de la conducta criminal desde el punto de vista educativo
El aula de clases tal vez es el segundo lugar, después del hogar, en el que los niños, niñas y adolescentes pasan la mayor parte de su tiempo, por lo que es un lugar en el que están expuestos a establecer vínculos con otras personas con distintos tipos de comportamientos.
Si el sistema educativo solo se concentra en instruir al estudiante de los contenidos académicos, puede convertir la educación en una actividad aburrida que conduciría al estudiante a buscar otras actividades, probablemente ilícitas.
Es por eso que las actividades extracurriculares de tipo deportivas, bailables, culturales, folklóricas o artísticas; son de gran ayuda para mantener a los estudiantes con la mente ocupada en actividades saludables y de provecho para sus vidas, en el que puedan encontrar su talento y perfeccionarlo.
Estos espacios también permiten inculcar buenos valores en el estudiante, como lo es el honor, el compañerismo, el respeto, la solidaridad, la honradez, tolerancia, entre otros; que pueden sin duda crear una personalidad que le permita distinguir entre lo bueno y lo malo.
Por otro lado, Infante (2016) destaca la necesidad de que también se incluya la cultura de la legalidad como parte de los programas y planes de estudio, lo que requiere que los gobiernos destinen los recursos económicos que sean necesarios para el desarrollo de programas de prevención al delito en el sistema educativo (Infante Chavira, 2016).
Sistema de planeación de prevención del delito
El deporte es una actividad sana y que interesa mucho a los niños, niñas y jóvenes, por lo que consideramos ideal crear un sistema de prevención del delito enfocado en este tema, siendo propicio aprovechar el espacio educativo como medio para convocar a la juventud a participar en estas actividades que promueven buenos valores.
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Sistema de planeación de prevención del delito a
través del deporte y la educación |
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Descripción: Organizar actividades deportivas competitivas en las
disciplinas de fútbol, basquetbol y beisbol. |
Recurrencia: Una vez año |
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Actores |
Reglas |
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Equipo técnico |
Participantes |
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Instructores deportivos ·
Psicólogos ·
Psiquiatras ·
sociólogos ·
Médicos ·
Docentes ·
Policía |
Estudiantes de los niveles de educación
Primaria, Premedia y Media. |
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El participante deberá
presentar buenas calificaciones. ·
La indisciplina dará lugar a la
expulsión del programa y el ingreso charlas de buenas prácticas. |
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Objetivos: Crear un espacio en el que no
solo el estudiante pueda distraer y divertirse a través del deporte, sino que
pueda también adoptar hábitos de responsabilidad, respeto y compañerismo; que
lo alejen de los malos vicios y de todo contacto con grupos delincuenciales. |
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Mecanismos de prevención del delito que pueden considerarse en Panamá
La Oficina de Seguridad Integral (OSEGI) que se encuentra adscrita al Ministerio de Seguridad, ha adoptado un proyecto de seguridad preventiva diseñado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuya propuesta es la de fortalecer la relación que existe entre la policía y la comunidad, para que puedan trabajar en conjunto para la prevención y represión del delito.
El Programa que se denomina “Prevención de las Violencias”, también recolecta información de los hechos violentos en el país, para dar seguimiento a los comportamientos y la necesidad de establecer modificaciones a las actuales políticas de seguridad o adoptar nuevas.
Otro de los componentes de este programa es el de fortalecer y expandir las redes de jóvenes, para incluirlos en el mercado laboral y en estrategias de comunicación sobre planes específicos para el rescate de esta población meta.
Consideraciones finales
Se ha podido observar que gran parte del contenido se concentra en los niños, niñas y adolescentes, esto es porque nuestra juventud es sobre la que deben recaer la mayoría de las intenciones que se tengan sobre la prevención de delito, ya que son los jóvenes los que se encuentran en un etapa en la que las decisiones que tomen pueden marcar el resto de sus vidas.
Los programas sociales, la familia y la educación, deben generar escenarios en la que los jóvenes puedan desarrollarse en ambientes sanos y rodeados de personas preocupadas por su educación y desarrollo óptimo.
Si se logra encuadrar a la juventud en sistemas de prevención como el que expusimos en nuestro contenido, pueden lograrse cambios sustanciales en el comportamiento social, ya que no solo el deporte es importante, también pueden desarrollarse programas sobre ciencias, artes o cualquier otra actividad que involucre tanto a los jóvenes como a sus padres, generando vínculos importantes entre la sociedad, la familia y el Estado.
Bibliografía
- Aguilar Avilés, D. (2010). Control social y prevención delictiva. Una introducción al tema desde el análisis de los medios de comunicación social. Obtenido de Contribuciones a las Ciencias Sociales: https://bit.ly/3dspsOy
- Infante Chavira, M. S. (2016). Gestión educativa como prevención del delito. Obtenido de Prevención Integral: https://bit.ly/3LtWl9S
- Sanz Sierra, J. (2018). La influencia familiar en la conducta delictiva. Club de Ciencias Forenses. Obtenido de Club de Ciencias Forenses: https://bit.ly/3DCDjfD
- Umaña Hernández, C. E. (2021). Prevenciones sobre la prevención: algunas consideraciones desde la criminología. Obtenido de Open Editio Book: https://bit.ly/3xAAjwO
- Villalta Morales, A. (2019). La Familia como Promotora. Costa Rica: Unidad de Proyectos de Prevención.
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